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Lecciones de seguridad para evitar amenazas como WannaCry

3 minutos de lectura
Por The IT Mag - mayo 16, 2017    Tendencias, ciberseguridad, Seguridad Física, WannaCry, Opinión

Por Ing. Jorge Muñoz

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¡Quiero llorar! Pero no por la más reciente y por demás sonada aparición de un virus, sino porque después de años de que aparecieran estas amenazas hacia la información y las personas, aún vemos que son realmente pocos quienes se preocupan por su protección personal.

Al hacer un símil con la aparición de las vacunas humanas —que permiten que el sistema inmune reconozca una amenaza y se prepare con los anticuerpos necesarios para controlar la enfermedad en potencia—, el precio que pagaba alguien que no se protegía podía ser la muerte. En el caso de las más modernas amenazas cibernéticas, el precio es muy similar y puede ser una especie de muerte digital.

Los antivirus existen y ahora son conocidos por la mayoría de los usuarios de dispositivos de cómputo. Aun así, sólo son usados por un segmento de éstos y sólo una fracción de los mismos entiende por qué estos programas deben actualizarse o que no constituyen una garantía total de seguridad para ellos y sus equipos.

La mayoría de las personas no entiende el funcionamiento de los sistemas y carece de la información necesaria, sin embargo, tienen una computadora y un teléfono inteligente, utilizan redes sociales, tienen una biblioteca de fotos, acceden al banco por internet y realizan una serie de actividades que son susceptibles de volverse en su contra si no están debidamente protegidas.

El crimen está evolucionando y los cibercriminales también. La cultura de la prevención está muy lejos de ser una realidad en términos digitales, mientras las amenazas crecen y cada vez son más palpables.

Los esfuerzos que realizan las empresas para protegerse se enfocan generalmente en la seguridad de la institución y son contadas aquellas que buscan generar una cultura de la seguridad de la información. Tal vez los bancos son, en este caso, quienes por razones obvias han realizado un mayor esfuerzo. La seguridad personal es una obligación de cada individuo y si somos usuarios de sistemas, deberíamos tomarlo mucho más en serio.

Es importante documentarse y buscar asesoría si uno considera que no se tiene la suficiente comprensión de la tecnología o de cómo funciona; revisar cuáles son las prácticas riesgosas y por qué pueden exponerme a ser infectado por un virus o incluso algo peor, entender lo que puede pasar con mi equipo y con mi información si esto sucede.

También es importante considerar que el presentar información personal en una red pública puede facilitar una extorsión o incluso un secuestro, o que una persona pueda robar mi identidad para solicitar un crédito a mi nombre y que no me entere hasta que el banco empiece a buscarme para que lo pague. Todos estos son riesgos reales hoy.

El primer paso para solucionar un problema es estar consciente de que este existe, que no es una ficción o algo que los medios explotan. Las amenazas digitales son reales y debemos buscar los medios para protegernos. Esto generalmente no implica grandes gastos, pero si un poco de disciplina y el entender el efecto de las cosas que hacemos y la forma en que esto puede ponernos en riesgo.

No se trata sólo de comprar un antivirus, sino de entender, como en el caso de las vacunas, que es necesario tomar algunas acciones para prevenirnos y mantener nuestra integridad incólume. Se trata de tener conciencia cada vez que realizo una acción y de tomar ciertas precauciones, muchas veces tan simples como “lavarme las manos” o “mirar a ambos lados de la calle antes de cruzar”.

Estos ejemplos pueden parecer tontos, pero hay elementos tan básicos como estos que aumentan nuestra seguridad digital, por lo que vale la pena tomarlos en cuenta. Sirva esta opinión para hacer reflexionar al lector sobre ¿qué tanto tiempo he dedicado a mi seguridad digital?, ¿estoy consciente de los riesgos que existen?, ¿he tomado medidas para protegerme y proteger a mi familia?, y si en esta ocasión no tenemos que llorar por un virus, ¿estamos seguros de que la siguiente vez no lo haremos?

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