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Fintech: evolución tecnológica aplicada al sector financiero

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Por The e Mag - mayo 11, 2018    eCommerce, Destacadas eCommerce, FinTech, Sector Financiero,

Fintech, Tecnología Financiera

La tecnología es una herramienta cuyo uso y aplicación genera grandes cambios en la sociedad, y el segmento financiero es un claro ejemplo de ello. La adopción del término Fintech o tecnología financiera es reciente, no obstante, la tecnología aplicada a servicios financieros data desde el siglo XIX.

Durante ese lapso se ha dado un cambio de tecnología analógica (telégrafo) a digital (computadoras); asimismo, un mercado financiero enfocado en operaciones locales que evolucionó hacia un contexto global y democrático. Quizá la democratización sea el aspecto más complicado de comprender, aun así, es el elemento toral en el desarrollo y concepción de Fintech en la actualidad. Para muchas personas, la crisis económica del 2008 fue un detonante con múltiples consecuencias, una de ellas, la desconfianza en la efectividad y soluciones emanadas del sistema financiero tradicional.

Es importante aclarar que muchos productos y servicios considerados como Fintech existían previos a la crisis, sin embargo, su creación y administración correspondían a un reducido grupo de empresas. En tales condiciones, una ola de desarrollo tecnológico-financiero impulsado por normas incluyentes y por emprendedores en búsqueda de nuevas alternativas comenzó a gestarse. Aunado a lo anterior, el interés de la gente por adoptar distintos esquemas creció exponencialmente y, no sólo eso, novedosos sistemas económicos nacieron en consecuencia.

Fintech es una industria integrada por productos y servicios catalogados a través de distintos segmentos cuyo objetivo es crear soluciones y nuevas líneas de negocio. En ese orden de ideas, podemos citar tres principales.

El primero es Financiamiento Colectivo o (Crowdfunding). Anteriormente, para obtener un crédito o financiamiento estábamos limitados para solicitarlo ante una institución financiera o inversionistas privados, situación poco favorecedora para la mayoría y daba como resultado que muchos proyectos se quedaran sólo en buenas ideas. Para solucionar dicho inconveniente, se comienza a pensar en alternativas alineadas en favor de que emprendedores o empresarios tengan la posibilidad de acudir ante la sociedad y solicitar recursos para financiar la creación y puesta en marcha de su idea de negocio a través de medios de comunicación electrónica.

Visto desde otro ángulo, este segmento apunta a que personas con recursos disponibles tengan la oportunidad de obtener mayores rendimientos de su inversión que aquellos otorgados por un banco, esto, al prestar e invertir (en algunos casos) en una gama de proyectos que, anteriormente, sólo estaba al alcance de unos cuantos. De forma paralela, no todo el financiamiento colectivo debe ser entendido como una participación en títulos de capital social, también, podemos ubicarlo como deuda, es decir, créditos o préstamo de persona a persona pero con tres ventajas primordiales:

1) Personas con poco o nulo historial crediticio pueden tener acceso a ellos,
2) Las tasas de interés cobradas son menores en comparación con un banco y,
3) Celeridad en el proceso de aprobación de los créditos.

 

El segundo segmento radica en interfaces y aplicaciones informáticas para el pago y transmisión de recursos, siendo PayPal el más conocido. La manera en que funcionan estas carteras digitales es a través de introducción por una sola vez tus datos de tarjetas bancarias, se encriptan y se vinculan a un nombre de usuario y contraseña. Ello permite realizar operaciones en línea mediante simples pasos, sin la necesidad de introducir tus datos bancarios en cada ocasión, además, sirve para que las empresas generan cuentas en estas carteras, pongan un vínculo en sus páginas y, con ello, faciliten el pago a los usuarios. Asimismo, en gran parte de los casos, estos productos/servicios cobran una menor comisión y otorgan mayor seguridad y confianza a las personas que realizan transacciones en línea.

 

Un tercer segmento se circunscribe en la creación de un novedoso sistema económico impulsado por un tipo específico de activos virtuales: criptomonedas. Una característica esencial de dicho sistema es su administración en forma distribuida, en otras palabras, se prescinde de intermediarios que desempeñen las funciones de recepción de instrucciones, autorización de las mismas, validación, ejecución y registro de pagos y transferencias. Ello se logra, en parte, a través de la tecnología conocida como cadena de bloques (Blockchain). Asimismo, el valor económico de esta cadena está representado y denominado en criptomonedas, las cuales cumplen tres funciones:

1) Medio de intercambio,
2) Reserva de valor y,
3) Unidad de cuenta.

La primera criptomoneda y más conocida es Bitcoin, una característica inmanente de este sistema económico se haya en que está basado en un Blockchain, al mismo tiempo, es considerado la primera aplicación de un sistema de dinero electrónico de persona a persona administrado por una comunidad y no por una entidad central.

En razón de lo anterior, México no quiso quedarse rezagado y fuera de esta inercia tecnológica-financiera, por lo tanto, el 9 de marzo del 2018 se publicó en el Diario Oficial de la Federación la Ley para Regular las Instituciones de Tecnología Financiera —primera normatividad de este tipo a nivel mundial. Previo a su publicación hubo múltiples foros de discusión integrados por todos los stake holders del ecosistema, entiéndase, sector público, sector privado, emprendedores y sociedad civil y, si bien existieron opiniones encontradas, un punto de consenso conformado por la mayoría desembocó en la idea que contar con una normativa sobre instituciones de tecnología financiera proporciona seguridad y certeza jurídica tanto a usuarios, emprendedores e inversionistas.

Dicha Ley se basa en principios de inclusión e innovación financiera, promoción de la competencia, neutralidad tecnológica, entre otros; además, incluye los tres segmentos Fintech que describimos en párrafos anteriores. En ese orden de ideas, constituye una base sólida para el desarrollo en un entorno regulado de nuevos productos y servicios, así como un lineamiento para organizar los ya existentes. 

Jonathan-StahlFinalmente, todavía es reciente para determinar el impacto real que tendrá en el país, no obstante, es la manifestación y voluntad política para aprovechar una etapa dinámica en la innovación y evolución tecnológica-financiera que persigue derribar barreras de entrada y democratizar el acceso a todo aquél interesado en generar un cambio y beneficio para la sociedad.

[ Jonathan H. Stahl Ducker | CEO/Fundador Edufintech ]

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