¿Qué pasó con la iniciativa de libre flujo de datos para la economía digital presentada en el G20?

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Por León A. Martínez - julio 2, 2019    eCommerce, Destacadas eCommerce, análisis de datos, centros de datos, comercio digital, Economía Digital, gestión de datos

G20-Japan19

El Osaka Track -la iniciativa laissez faire, laissez passer de datos de Shinzo Abe- fue boicoteado por naciones emergentes en la reunión del G20, y en su lugar, los numerales relacionados con la economía digital de la declaración conjunta de las naciones participantes en el encuentro dejan pensar que las negociaciones sobre el tema se dejarán para la reunión de la Organización Mundial de Comercio (OMC) de 2020. No obstante, es claro que hay un punto en el que todos concuerdan: los datos son la nueva riqueza.

Con la tregua a la guerra comercial pactada entre Donald Trump y Xi Jinping capturando la atención del mundo en la más reciente reunión del G20, realizada en Osaka, la iniciativa de Shinzo Abe de una gobernanza de datos global, el Osaka Track, enfrentó las objeciones de India, Egipto, Indonesia y Sudáfrica, naciones emergentes que se negaron a signar el acuerdo. La idea detrás de esta resistencia es que una liberalización del flujo de datos sólo beneficiará a las economías digitales de las naciones desarrolladas, y afectará a las de las economías emergentes.

La declaración fue adoptada por 24 signatarios, entre ellos China, la Unión Europea, Estados Unidos y Singapur. Los firmantes de la Declaración de Osaka se comprometieron, entre otras cosas, a la elaboración de normas internacionales sobre aspectos del comercio electrónico relacionados con el comercio en la Organización Mundial del Comercio (OMC). India no participó en la sesión, mientras que Egipto, Indonesia y Sudáfrica se abstuvieron.

India, Sudáfrica e Indonesia se opusieron a las negociaciones plurilaterales sobre comercio digital diciendo que atacan las raíces del proceso de negociación multilateral basado en llegar a decisiones por consenso. La gran mayoría de los países en desarrollo también expresaron sus temores de que a través del acuerdo plurilateral propuesto sobre el comercio digital se les negaría el acceso a políticas para su industrialización digital .

Si bien las conclusiones de los encuentros del G20 no son vinculantes, éste es uno de los foros mundiales de más alto nivel, y las ideas ahí expuestas pasan a formar parte de las agendas de todo el mundo.

La propuesta presentada por Abe busca contrarrestar una corriente de políticas públicas adoptada por algunos países que restringen el libre flujo de los datos, y que obligan, entre otras cosas, a que éstos se almacenen en servidores ubicados en las naciones donde se generaron. Estas políticas proteccionistas se han enfocado en dotar de mayor control a los gobiernos que las acogen sobre dónde se almacenan los datos digitales, dónde se envían, dónde se convierten en algo útil, determinan quién tiene acceso a los datos, quién se beneficia de los datos, quién impone impuestos a los datos y quién los "posee".

La información sobre los hábitos en línea de las personas se ha convertido en una fuente importante de ganancias para las empresas. El valor de estos datos digitales es tal, que incluso se discute que deben recibir el tratamiento jurídico de bien público. Firmas como Amazon, Google o Facebook, empresas de la nueva economía digital, deben su enorme valor de mercado a su modelo de negocio basado en la explotación del valor de los datos generados por los usuarios de sus servicios.

El antecedente inmediato del Osaka Track se dio en diciembre de 2017, cuando un grupo de 71 países miembros de la Organización Mundial de Comercio (OMC), entre los que estaban Estados Unidos y la Unión Europea, hicieron una declaración conjunta que marcó el primer gran impulso para ampliar las negociaciones de comercio electrónico al debate sobre el flujo de datos. Y tal y como sucedió con el Osaka Track, el gran objetor del libre flujo transfronterizo de datos fue la India.

India es uno de los mercados más atractivos para comercio digital por el tamaño de su población, así como por el número de dispositivos móviles y su nivel de bancarización. El Ministerio de Comercio de aquel país elaboró un borrador de la política de comercio electrónico en la que ha propuesto establecer un marco legal y tecnológico para las restricciones al flujo de datos transfronterizos y también ha establecido condiciones para las empresas con respecto a la recopilación o el procesamiento de datos confidenciales a nivel local y su almacenamiento en el extranjero.

En términos generales, estas leyes podrían requerir que Facebook, Google y Amazon almacenen y procesen en la India información como los mensajes, búsquedas y compras de sus habitantes. En algunos casos, restringen el tipo de datos que pueden recopilar estas empresas. En otros, solo se requiere una copia de los datos para estar en el país. China ha desarrollado leyes similares, que según los defensores de estas políticas permiten el desarrollo de la economía doméstica de centros de datos y procesamiento de datos mediante el bloqueo de los actores extranjeros del sector.

Los críticos de estas políticas arguyen que el libre flujo de datos transfronterizo permite almacenar y procesar esta información con mayor eficiencia en lugares que cuentan con una mejor infraestructura, logrando extraer más y mejor valor a los mismos.

Otro escenario anticipado por los detractores es aquel en el que todos los países adoptan medidas proteccionistas de sus datos digitales, escenario bajo el cual -pronostican- todas las empresas de la economía digital, incluidas las de la India, verían obstaculizado su crecimiento.

Y un riesgo más que involucra a los ciudadanos: con un mayor control gubernamental sobre los datos, la vigilancia del Estado a sus pobladores aumentará.

Algunos analistas prevén que el comercio digital global en el futuro a mediano plazo deberá encontrar equilibrios entre el libre flujo de datos y las fuertes regulaciones en la materia. Este debate es resultado de la toma de conciencia sobre el valor de los datos que va permeando en cada vez más sectores de la población. La discusión hasta ahora va en si son las empresas quienes deben aprovechar estos recursos de forma libre para fomentar su crecimiento, o si son los Estados quienes deben administrarlos como recurso nacional. El gran ausente hasta ahora es el usuario, el ciudadano, quien es el que en primera instancia genera este recurso.

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Escrito por León A. Martínez